Sunday, August 20, 2017

Pensar en grande

Publicado en El Universal el 19 de agosto de 2016



En Cartagena se respira un ambiente de pesimismo respecto a sus problemas urbanos.  La frustración es palpable y justificada. Sin embargo, la grandeza de una sociedad estriba en poder reponerse de las adversidades mediante su activo más valioso: la gente.

Un cambio de paradigma de la ciudad requeriría de una campaña que logre motivar a la gente a pensar en grande para sacarla adelante. Esa difícil tarea debe comprender medios de comunicación (radio, prensa y redes sociales) con mensajes que logren calar en la psiquis local, tan dura de roer como es.

Es tarea de psicólogos y politólogos descifrar la mejor manera de poner en marcha tal campaña.  Lo cierto es que no bastarán eslóganes y mensajes de optimismo porque en el pasado estos nos han entrado por un oído y salido por el otro. Ya nadie come cuento de promesas vacías.

Si lo que buscamos es revertir esta realidad y romper el tono sombrío de la discusión sobre la ciudad, debemos integrar más al sector educativo. Las instituciones de educación deben ser las primeras en aportar a una pedagogía de pensar en grande.

En colegios y universidades se debe promover el cambio de paradigma.  Sacudamos esas ideas de que somos víctimas de una opresión que nos impide desarrollarnos. Dejemos de ver con malos ojos a las personas que poseen ambición por salir adelante. Enseñemos que el comercio internacional, las empresas, y la innovación son herramientas de cambio y no una conspiración neoliberal.

Con cada problema que nos aqueja podemos hacer el ejercicio de pensar en una idea innovadora que mire el vaso medio lleno. Si vivimos quejándonos de que el servicio de energía actual es deficiente, exploremos cómo implementar fuentes alternas como la solar o la eólica. Si Transcaribe carece de un sistema de información sobre las rutas de sus buses, pensemos en diseñar una aplicación de celular que lo haga disponible al público. La extensa lista de problemas urbanos es una cantera inagotable de ideas de cambio, y el Estado no vendrá al rescate.

Una primera propuesta puede ser que desde las facultades de Ingeniería y Economía nazcan concursos con problemas urbanos para ser resueltos con ideas y proyectos de los estudiantes. Para financiar los proyectos ganadores se puede acudir a la opción de crowdfunding o de inversión de capital de riesgo.

No nos sentemos a esperar a que se alineen los astros. Hoy le achacamos nuestros males a que tenemos malos alcaldes, guerrilla, centralismo, la Niña, el Niño, etc. Mañana serán otras las excusas, pero ya es hora de pensar en un proyecto común de ciudad al que le caminemos todos.

Monday, June 26, 2017

Das la mano y te cogen el brazo

Publicado en El Universal el 24 de junio de 2016



Si usted está pendiente de la actualidad política y, sobre todo, si es empresario, se debe haber preguntado alguna vez si con las negociaciones de La Habana existe riesgo de caer en el castro-chavismo. Cesar Gaviria zanjó esa discusión con una declaración al diario El Heraldo en abril de 2015. “Decir que vamos hacia el castro-chavismo es imbécil”, sentenció el expresidente.
Otros observadores menos tajantes admiten que el riesgo está perfectamente calculado: el Estado les “da la mano” en esta primera etapa de diálogos, y luego, durante su etapa de participación en política, perderían en las urnas por aplastante diferencia.
Según esa argumentación, se cumple con enriquecer la democracia porque se lograría que un grupo guerrillero acuerde participar en política como reemplazo a la lucha armada clandestina y, además, se salvaguarda a las instituciones de ideas radicales, extremas o comunistas. 
En ese tránsito de la oscuridad a la luz, la guerrilla deberá ver qué hace con una de sus estructuras clandestinas, el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia. Durante esta metamorfosis, muy probablemente conserven la plataforma política de ese movimiento, caracterizada por idolatrar a Bolívar y a Chávez.
¿Qué tipo de mensajes podemos esperar de un partido de las FARC? En lo internacional, los veremos desafiando el liderazgo de Estados Unidos para la integración regional (recordemos que el chavismo creó el ALBA como alternativa). 
Sin duda también veremos en su plataforma propuestas para torpedear cualquier nuevo TLC, perseguir a empresas de la “oligarquía”, y regular medios de comunicación. Todo esto enmarcado en discursos de incitación a la lucha de clases.     
En conclusión, la hipótesis del “dar la mano” en política a las FARC se basa en la confianza de que la ciudadanía no votará en masa por estas ideas, o en que, habiendo logrado proponerlas, el debate legislativo se encargue de filtrar lo dañino y dejar lo bueno.
Otra hipótesis que uno debe contemplar es la de que esto sea un caballo de Troya en el que la guerrilla haya calculado como catapultarse en las urnas. Recordemos que el poder bolivariano en Venezuela obedeció a tres cosas: el gran carisma de Chávez, la hábil explotación del respeto reverencial hacia Simón Bolívar, y capturar el gasto social para que los pobres desbalancearan las elecciones a su favor.
Separemos el análisis de lo que dicen los textos de La Habana del de esa etapa posterior de participación en elecciones. Es allí en donde podría darse el riesgo de un castro-chavismo.

Wednesday, April 26, 2017

¿En qué equipo estás?

Publicado en El Universal el 22 de abril de 2016



Los medios están inundados de discusiones sobre la política colombiana, y cada semana el país entra en una nueva turbulencia: el domingo algún diario destapa un escándalo, el lunes y martes las redes sociales y emisoras se estremecen, y para cuando llega el viernes ya se nos pasó la indignación.

En esta arena política suelen conformarse equipos en los que se alinean las personas con formas de pensar similares. Usted va a un asado dominguero y si viola la regla de no hablar de fútbol o política, termina metiéndose en alguna discusión agitada con los del equipo contrario.

Con el tiempo, hasta la persona más indiferente siente que debe definirse en ciertos temas políticos: ¿seré enemigo de la paz si creo en x? ¿Seré castrochavista si creo en y? Para estas preguntas no hay respuestas correctas, del mismo modo que no existe una respuesta correcta en la decisión de ser hincha del Barcelona o del Real Madrid.

Hasta aquí la cosa ideológica no es tan compleja. Se vale actuar por instinto: no tiene uno que leer a Bastiat para ser del equipo de liberales o a Marx para ser del equipo socialista. Lo chévere de las democracias es que la pluralidad de opiniones es bienvenida. Enriquece el debate y es señal de civilización.

Pero con el tiempo, las reglas se vuelven más complicadas: el gobierno decide que no es sana la postura de ciertos equipos y los principales medios de comunicación le hacen eco al gobierno. Algunos gremios que otrora eran legítimos súbitamente se contaminan.

Uno a uno van desprestigiándose las opiniones de algunos grupos. Se percibe un ambiente de satanización y macartismo hacia gremios como los de las multinacionales, latifundistas, ganaderos, corporaciones, o constructoras. Con todos sus defectos y vicisitudes estos grupos no son un Ku Klux Clan. Tienen derecho a una vocería y a cultivar con inteligencia sus relaciones públicas.

Entonces la pluralidad es reemplazada por la necesidad de “unidad nacional”. La igualdad de derechos de expresión da paso a la superioridad moral. Los debates ya no se ganan con el mérito de los argumentos sino con el desprestigio del equipo rival.

A lo que estamos llegando, a mi juicio, es a que para participar de las deliberaciones hay que comenzar con cláusulas aclaratorias: “no soy del equipo x, pero tampoco estoy de acuerdo con la forma de actuar de tu equipo”.

Cuando la pluralidad política y la libertad de expresión comienzan a restringirse es señal de que nos distanciamos de una democracia y nos acercamos al totalitarismo. Es nuestro deber denunciar estas restricciones.