Friday, August 31, 2018

Barcelona: terror, estigmas

Publicado en El Universal el 25 de agosto de 2017



Hoy se cumplen ocho días del doble atentado terrorista de La Rambla, Barcelona; y el de Cambrils, en la comunidad autónoma de Cataluña. Al escribir estas líneas la comunidad permanece consternada y en duelo.

Como muchos otros estudiantes en intercambio que residen temporalmente en Barcelona, tuve la experiencia de estar en Cataluña durante los ataques, fui testigo de la zozobra que se vivió ese día y me sigo preguntando: ¿cuál es el significado de este atentado?

El valor turístico y cultural de La Rambla la hace uno de los destinos más visitados en toda Europa. Allí se pueden ver joyas de la arquitectura barroca como el Palacio de la Virreina, prestigiosos teatros de ópera como El Gran Teatro del Liceo, y bellos mercados al aire libre, entre los que se destaca La Boquería.

La Rambla combina un amplio paseo peatonal al pie de emblemáticos edificios, atravesando quioscos, bares, cafés, y pasando encima de una línea de metro. No sorprende entonces que pasear por allí transmita una energía casi de embrujo en donde turistas de todas las nacionalidades caminan para degustar y palpar vibrantes muestras históricas y culturales.

Toda esta antesala antes de volver sobre el atentado, es porque Barcelona se ganó una reputación de gema de Europa Occidental y despierta tanta simpatía entre quienes la conocen que uno creería que nadie le deseaba una tragedia como la ocurrida. Sin embargo, todo ese cariño no la hizo inmune a los ataques que se vienen dando a lo largo de Europa.

No se me ocurre nada más aborrecible que terroristas con cinturones de explosivos dispuestos al ataque suicida. ¿Qué motiva a estos despiadados asesinos? Se especula que los ataques son retaliaciones de ISIS ante operativos militares en su contra.

Sin embargo, la causa verdadera quizá sea más compleja porque contiene elementos migratorios, económicos, religiosos, ideológicos y de identidad. En el caso puntual del atentado en Cataluña la responsabilidad fue descrita por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como “fanatismo ciego de unos pocos”, e invitó a no señalar a las comunidades musulmanas.

En mi corto tiempo en Barcelona hice amistad con un par de islámicos (uno de Pakistán y otro de Marruecos), y me parecieron seres humanos de grandes virtudes, por lo que coincido con el mensaje de la alcaldesa de no estigmatizar a una comunidad mayoritariamente pacífica.

El ataque en Cataluña es la continuación de un fenómeno que parece desbordar la confrontación como respuesta porque precisamente los operativos militares solo están consiguiendo empeorar las cosas, empujándonos a un futuro cada vez más incierto.

Tuesday, June 26, 2018

Prepararse para el infierno

Publicado en El Universal el 21 de julio de 2017



¿Se siente agobiado por las infernales temperaturas en Cartagena? En realidad, debería preocuparse más porque los expertos pronosticaron que la temperatura en el planeta subirá unos 3,7 grados centígrados en lo que queda del siglo.

En los países tropicales como el nuestro, la carencia de estaciones ha sido vista como una bendición que evita tener que planear cómo enfrentar el duro invierno. Sin embargo, la localización quizá ha resultado contraproducente porque nos malacostumbró a temperaturas constantes todo el año. El calentamiento global que se nos viene exige prever en serio la mitigación del calor.

La primera reacción frente a las altas temperaturas de una familia típica no es la más adecuada: comprar el aire acondicionado y quejarse cuando llega la cuenta de la luz. Remedios rudimentarios de cortinas y ventiladores tampoco representan soluciones eficaces. ¿Qué sigue entonces?

No podemos sentarnos a esperar a que regresen las condiciones climáticas de antaño. En la época de los abuelos de Rafael Núñez la ciudad era menos caliente. Hoy sabemos por estudios científicos que entre 1300 y 1810 toda la zona del Caribe era más fresca porque el planeta atravesó la anomalía climática de la “pequeña era de hielo”. Para regresar a ese confort toca ser muy creativos y eso incluye una ingeniería que mitigue el calor.

La ingeniería contra el calor se conoce como ‘enfriamiento pasivo’ y viene siendo desarrollada por expertos en zonas desérticas de Israel desde hace varias décadas. El objetivo es evitar instalar aires acondicionados a la topa tolondra y más bien experimentar con diseños que se apalancan en las mismas fuerzas de la naturaleza y ahorren energía al hogar.

Estas soluciones edificativas pueden ser de bajo costo, basadas en la geotermia y en trucos de la arquitectura antigua persa. En algunos pueblos de la región Caribe aún vemos aplicados algunos de estos principios en los bohíos de techo de palma.

Diseños asombrosos para el calor se pueden ver en las chimeneas de ventilación natural en Irán, o en las casas de piedra de Setenil de las Bodegas (en Cádiz). La lista de trucos de bajo costo incluye evitar paredes de lata de zinc, arborizar, tener techos altos, e instalar ductos geotérmicos en suelos de gravilla siempre irrigados.

Cartagena Cómo Vamos informa que la satisfacción de los cartageneros con aspectos relacionados con el medio ambiente es de apenas 38%.

Una planeación que transforme la cultura de nuestras edificaciones respecto al calor puede funcionar como una medida que, además de aplacar el calor, mejore de veras nuestra calidad de vida.

Wednesday, June 13, 2018

Descarriados tecnológicos

Publicado en El Universal el 9 de junio de 2017




El ser humano es un animal de rutinas. Cada día es un ciclo que durante decenas de generaciones lo hemos amoldado trabajando de ocho a seis, de lunes a viernes. Cada año también es un ciclo y enero lo aprovechamos para fijarnos metas y propósitos. 

El ciclo diario es natural porque el cuerpo humano sincroniza sus procesos biológicos con la salida y puesta del sol, lo que los médicos llaman un ciclo circadiano. Respetar el reloj biológico es sano: comer y dormir a las horas en los intervalos adecuados repercute en una vida más larga, saludable y libre de estrés.

El problema con la sociedad tecnológica es que crea marcadores que alteran el reloj biológico de formas artificiales que pueden salirse de control. A diferencia del cotidiano sol, la tecnología crea hábitos que nos programan en horas arbitrarias: por ejemplo, el noticiero del mediodía divide nuestros días en dos, o los seriados de televisión le dan identidad a la generación que los ve. 

Los ciclos artificiales además se están tornando muy volátiles. Hemos entrado en la era de lo instantáneo. El acelere invadió a nuestras vidas con una mezcla de mensajería instantánea, redes sociales, buscadores, televisión en línea y la comida rápida. 

Los emprendedores ahora deben aprender a vender sus ideas de negocio en apretadas charlas que duran menos de lo que tarda en bajar un ascensor. Las familias, las parejas y los amigos departen mirando el celular en medio de un hechizo que pareciera romperse a medida que a cada uno se le agota la batería.

Ante la carencia de referentes culturales comunes a la generación de los Millenials, la industria del entretenimiento se ha visto abocada a explotar la nostalgia de la generación de los treintañeros, con remakes de películas noventeras que llevan a la pantalla grande historias que originalmente eran cómics.

En cambio, las nuevas generaciones son indómitas ante cualquier campaña de mercadeo: no le tienen paciencia ni a los comerciales de más de diez segundos en el canal de YouTube. Si antes una maratón servía de metáfora para la vida cotidiana, ahora parece haber cambiado a una carrera de 100 metros planos.

La cantidad de información humanística que antes podía consumirse con leer un clásico griego no cabe en un trino de 140 caracteres o en un meme. Si alguno quiere que su mensaje impacte en redes sociales, debe embutirlo en una frase suelta al pie de una imagen ocurrente. 

En unos años el nuevo reto del mercado y la economía será encontrar formas de desacelerar a la gente, reencausarla en ciclos más estables y naturales, y desintoxicarla del frenesí de memes que la absorbe hoy en día.