Tuesday, June 26, 2018

Prepararse para el infierno

Publicado en El Universal el 21 de julio de 2017



¿Se siente agobiado por las infernales temperaturas en Cartagena? En realidad, debería preocuparse más porque los expertos pronosticaron que la temperatura en el planeta subirá unos 3,7 grados centígrados en lo que queda del siglo.

En los países tropicales como el nuestro, la carencia de estaciones ha sido vista como una bendición que evita tener que planear cómo enfrentar el duro invierno. Sin embargo, la localización quizá ha resultado contraproducente porque nos malacostumbró a temperaturas constantes todo el año. El calentamiento global que se nos viene exige prever en serio la mitigación del calor.

La primera reacción frente a las altas temperaturas de una familia típica no es la más adecuada: comprar el aire acondicionado y quejarse cuando llega la cuenta de la luz. Remedios rudimentarios de cortinas y ventiladores tampoco representan soluciones eficaces. ¿Qué sigue entonces?

No podemos sentarnos a esperar a que regresen las condiciones climáticas de antaño. En la época de los abuelos de Rafael Núñez la ciudad era menos caliente. Hoy sabemos por estudios científicos que entre 1300 y 1810 toda la zona del Caribe era más fresca porque el planeta atravesó la anomalía climática de la “pequeña era de hielo”. Para regresar a ese confort toca ser muy creativos y eso incluye una ingeniería que mitigue el calor.

La ingeniería contra el calor se conoce como ‘enfriamiento pasivo’ y viene siendo desarrollada por expertos en zonas desérticas de Israel desde hace varias décadas. El objetivo es evitar instalar aires acondicionados a la topa tolondra y más bien experimentar con diseños que se apalancan en las mismas fuerzas de la naturaleza y ahorren energía al hogar.

Estas soluciones edificativas pueden ser de bajo costo, basadas en la geotermia y en trucos de la arquitectura antigua persa. En algunos pueblos de la región Caribe aún vemos aplicados algunos de estos principios en los bohíos de techo de palma.

Diseños asombrosos para el calor se pueden ver en las chimeneas de ventilación natural en Irán, o en las casas de piedra de Setenil de las Bodegas (en Cádiz). La lista de trucos de bajo costo incluye evitar paredes de lata de zinc, arborizar, tener techos altos, e instalar ductos geotérmicos en suelos de gravilla siempre irrigados.

Cartagena Cómo Vamos informa que la satisfacción de los cartageneros con aspectos relacionados con el medio ambiente es de apenas 38%.

Una planeación que transforme la cultura de nuestras edificaciones respecto al calor puede funcionar como una medida que, además de aplacar el calor, mejore de veras nuestra calidad de vida.

Wednesday, June 13, 2018

Descarriados tecnológicos

Publicado en El Universal el 9 de junio de 2017




El ser humano es un animal de rutinas. Cada día es un ciclo que durante decenas de generaciones lo hemos amoldado trabajando de ocho a seis, de lunes a viernes. Cada año también es un ciclo y enero lo aprovechamos para fijarnos metas y propósitos. 

El ciclo diario es natural porque el cuerpo humano sincroniza sus procesos biológicos con la salida y puesta del sol, lo que los médicos llaman un ciclo circadiano. Respetar el reloj biológico es sano: comer y dormir a las horas en los intervalos adecuados repercute en una vida más larga, saludable y libre de estrés.

El problema con la sociedad tecnológica es que crea marcadores que alteran el reloj biológico de formas artificiales que pueden salirse de control. A diferencia del cotidiano sol, la tecnología crea hábitos que nos programan en horas arbitrarias: por ejemplo, el noticiero del mediodía divide nuestros días en dos, o los seriados de televisión le dan identidad a la generación que los ve. 

Los ciclos artificiales además se están tornando muy volátiles. Hemos entrado en la era de lo instantáneo. El acelere invadió a nuestras vidas con una mezcla de mensajería instantánea, redes sociales, buscadores, televisión en línea y la comida rápida. 

Los emprendedores ahora deben aprender a vender sus ideas de negocio en apretadas charlas que duran menos de lo que tarda en bajar un ascensor. Las familias, las parejas y los amigos departen mirando el celular en medio de un hechizo que pareciera romperse a medida que a cada uno se le agota la batería.

Ante la carencia de referentes culturales comunes a la generación de los Millenials, la industria del entretenimiento se ha visto abocada a explotar la nostalgia de la generación de los treintañeros, con remakes de películas noventeras que llevan a la pantalla grande historias que originalmente eran cómics.

En cambio, las nuevas generaciones son indómitas ante cualquier campaña de mercadeo: no le tienen paciencia ni a los comerciales de más de diez segundos en el canal de YouTube. Si antes una maratón servía de metáfora para la vida cotidiana, ahora parece haber cambiado a una carrera de 100 metros planos.

La cantidad de información humanística que antes podía consumirse con leer un clásico griego no cabe en un trino de 140 caracteres o en un meme. Si alguno quiere que su mensaje impacte en redes sociales, debe embutirlo en una frase suelta al pie de una imagen ocurrente. 

En unos años el nuevo reto del mercado y la economía será encontrar formas de desacelerar a la gente, reencausarla en ciclos más estables y naturales, y desintoxicarla del frenesí de memes que la absorbe hoy en día.

Tuesday, May 15, 2018

Impuesto al latifundio



La propuesta de democratizar (eufemismo para expropiar) los latifundios para dárselos a la población pobre, es aparentemente una buena idea para la economía. Sin embargo, un examen más profundo revela que puede resultar contraproducente.

En Economía existen tres principios inviolables que se deben proteger a toda costa, echándoles candado y escondiendo las llaves si es necesario.  Cada tanto, cuando vienen coyunturas, se vuelve tentador romper estas reglas con cualquier pretexto. 

La primera regla es no usar la emisión de dinero para financiar el crecimiento de la economía. La política monetaria se le ha quitado entonces al poder ejecutivo y la tienen bancos centrales independientes, que vigilan la emisión de dinero como si fuera material radioactivo peligroso.  Una inflación fuera de control puede hacer que toda la economía se desmorone.

La segunda regla es no eliminar la libertad de mercados y comercio, ni eliminar el derecho a la propiedad privada. Las políticas comercial e industrial nunca deben ir en contravía de estas libertades, de modo que está mal promover monopolios, proteccionismo comercial, o comunismo (propiedad pública de los factores de producción).

La tercera regla es que no hay almuerzo gratis, metáfora usada para decir que si se ofrecen comida, educación, o salud "gratis", ello finalmente sí tiene un precio, que lo terminan pagando las empresas, los trabajadores, y los consumidores, casi siempre en impuestos.  Si un país X regala almuerzos "gratis" para sus habitantes de hoy, en realidad se está siendo egoista con los habitantes de mañana, quienes tendrán que pagar por esa comida con impuestos (que para colmo ni siquiera la habrán cosumido ellos). 

Tener almuerzos gratis solo ocurre en la imaginación de los escritores de cuentos infantiles y de novelas utópicas.  En el cuento de Robin Hood, por ejemplo, el héroe roba las caravanas que cargan el dinero recaudado por tributos al príncipe, que luego reparte a pobres y desfavorecidos.  

Volviendo a la propuesta de expropiar tierras, es potencialmente peligrosa para la economía por dos razones. Primero, sienta un precedente de dejar que alguien decida cuándo es "justo" eliminar la propiedad privada, atentando contra el segundo principio mencionado arriba. 

Segundo, la tierra no es solo factor de producción sino un bien de capital.  Redistribuir esas tierras, o cualquier otro bien de capital,  finalmente es cambiar de forma arbitraria dinero para que pase de unas manos a otras. Con la ilusión del almuerzo gratis, el tercer principio mencionado arriba, pareciera que esta idea consigue crear riqueza de la nada, pero eso solo pasa en el cuento de Robin Hood.